Blogia

Caraballo Cuba

Vindicación de Cuba

Vindicación  de Cuba

 

Corría marzo de 1889 cuando el periódico The Manufacturer, de Filadelfia, publicaba el artículo anticubano "¿Queremos a Cuba?", luego reproducido parcialmente en Nueva York por The Evening Post, bajo el título "Una opinión proteccionista sobre la anexión de Cuba".
E. L. Godkin, director del diario neoyorquino, recibió una sólida respuesta de José Martí, insertada el 25 de ese mes en ese órgano y titulada: "Vindicación de Cuba".

 

Vindicación de Cuba

Por. José Martí Pérez

 

Carta enviada por José Martí al Director del diario norteamericano The Evening Post para ripostar por un insidioso y ofensivo artículo sobre los cubanos reproducido en esta publicación.

 

Nueva York, 21 de marzo de 1889 Señor Director de The Evening Post Señor:


Ruego a usted que me permita referirme en sus columnas a la ofensiva crítica de los cubanos publicada en The Manufacturer de Filadelfia, y reproducida con aprobación en su número de ayer.


No es éste el momento de discutir el asunto de la anexión de Cuba. Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia.

 

Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter.

 

Hay cubanos que por móviles respetables, por una admiración ardiente al progreso y la libertad, por el presentimiento de sus propias fuerzas en mejores condiciones políticas, por el desdichado desconocimiento de la historia y tendencia de la anexión, desearían ver la Isla ligada a los Estados Unidos.

 

Pero los que han peleado en la guerra, y han aprendido en los destierros; los que han levantado, con el trabajo de las manos y la mente, un hogar virtuoso en el corazón de un pueblo hostil; los que por su mérito reconocido como científicos y comerciantes, como
empresarios e ingenieros, como maestros, abogados, artistas, periodistas, oradores y poetas, como hombres de inteligencia viva y actividad poco común, se ven honrados donde quiera que ha habido ocasión para desplegar sus cualidades, y justicia para entenderlos; los que, con sus elementos menos preparados, fundaron una ciudad de trabajadores donde los Estados Unidos no tenían antes más que unas cuantas casuchas en un islote desierto; esos, más numerosos que los otros, no desean la anexión de Cuba a los Estados Unidos. No la necesitan.

 

Admiran esta nación, la más grande de cuantas erigió jamás la libertad; pero desconfían de los elementos funestos que, como gusanos en la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de destrucción.

 

Han hecho de los héroes de este país sus propios héroes, y anhelan el éxito definitivo de la Unión Norte-Americana, como la gloria mayor de la humanidad; pero no pueden creer honradamente que el individualismo excesivo, la adoración de la riqueza, y el júbilo prolongado de una victoria terrible, estén preparando a los Estados Unidos para ser la nación típica de la libertad, donde no ha de haber opinión basada en el apetito inmoderado de poder, ni adquisición o triunfos contrarios a la bondad y a la justicia.

 

Amamos a la patria de Lincoln tanto como tememos a la patria de Cutting.

No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio, que, justo con los demás pueblos de la América española, suelen pintar viajeros soberbios y escritores.

 

Hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres; estamos atravesando aquel período de reposo turbulento, lleno de gérmenes de revuelta, que sigue naturalmente a un período de acción excesiva y desgraciada; tenemos que batallar como vencidos contra un opresor que nos priva de medios de vivir, y favorece, en la capital hermosa que visita al extranjero, en el interior del país, donde la presa se escapa de su garra, el imperio de una corrupción tal que llegue a envenenarnos en la sangre las fuerzas necesarias para conquistar la libertad. Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo.

 

Pero, porque nuestro gobierno haya permitido sistemáticamente después de la guerra el triunfo de los criminales, la ocupación de la ciudad por la escoria del pueblo, la ostentación de riquezas mal habidas por una miríada de empleados españoles y sus cómplices cubanos, la conversión de la capital en una casa de inmoralidad, donde el filósofo y el héroe viven sin pan junto al magnífico ladrón de la metrópoli; porque el honrado campesino, arruinado por una guerra en apariencia inútil, retorna en silencio al arado que supo a su hora cambiar por el machete; porque millares de desterrados, aprovechando una época de calma que ningún poder humano puede precipitar hasta que no se extinga por sí propia, practican, en la batalla de la vida en los pueblos libres, el arte de gobernarse a sí mismos y de edificar una nación; porque nuestros mestizos y nuestros jóvenes de ciudad son generalmente de cuerpo delicado, locuaces y corteses, ocultando bajo el guante que pule el verso, la mano que derriba al enemigo, ¿se nos ha de llamar, como The Manufacturer nos llama, un pueblo afeminado?

 

Esos jóvenes de ciudad y mestizos de poco cuerpo supieron levantarse en un día contra un gobierno cruel, pagar su pasaje al sitio de la guerra con el producto de su reloj y de sus dijes, vivir de su trabajo mientras retenía sus buques el país de los libres en el
interés de los enemigos de la libertad, obedecer como soldados, dormir en el fango, comer raíces, pelear diez años sin paga, vencer al enemigo con una rama de árbol, morir -estos hombres de diez y ocho años, estos herederos de casas poderosas, estos jovenzuelos de color de aceitunas- de una muerte de la que nadie debe hablar sino con la cabeza descubierta; murieron como esos otros hombres nuestros que saben, de un golpe de machete, echar a volar una cabeza, o de una vuelta de la mano, arrodillar a un toro.

 

Estos cubanos afeminados tuvieron una vez valor bastante para llevar al brazo una semana, cara a cara de un gobierno despótico, el luto de Lincoln.

 

Los cubanos, dice The Manufacturer, tienen "aversión a todo esfuerzo", "no se saben valer", "son perezosos. " Estos "perezosos" que "no se saben valer", llegaron aquí hace veinte años con las manos vacías, salvo pocas excepciones; lucharon contra el clima; dominaron la lengua extranjera; vivieron de su trabajo honrado, algunos en holgura, unos cuantos ricos, rara vez en la miseria; compraron o construyeron sus hogares; crearon familias y fortunas; gustaban del lujo, y trabajaban para él: no se les veía con frecuencia en las sendas oscuras de la vida: independientes, y bastándose a sí propios, no temían la competencia en aptitudes ni en actividad: miles se han vuelto a morir en su hogares: miles permanecen donde en las durezas de la vida han acabado por triunfar, sin la ayuda del idioma amigo, la comunidad religiosa ni la simpatía de raza.

 

Un puñado de trabajadores cubanos levantó a Cayo Hueso. Los cubanos se han señalado en Panamá por su mérito como artesanos en los oficios más nobles, como empleados, médicos y contratistas. Un cubano, Cisneros, ha contribuido poderosamente al adelanto de los ferrocarriles y la navegación de ríos de Colombia. Márquez, otro cubano, obtuvo, como muchos de sus compatriotas, el respeto del Perú como comerciante eminente.

 

Por todas partes viven los cubanos, trabajando como campesinos, como ingenieros, como agrimensores, como artesanos, como maestros, como periodistas.

 

En Filadelfia, The Manufacturer tiene ocasión diaria de ver a cien cubanos, algunos de ellos de historia heroica y cuerpo vigoroso, que viven de su trabajo en cómoda abundancia. En New York los cubanos son directores en bancos prominentes, comerciantes prósperos, corredores conocidos, empleados de notorios talentos, médicos con clientela del país, ingenieros de reputación universal, electricistas, periodistas, dueños de establecimientos, artesanos.

 

El poeta del Niágara es un cubano, nuestro Heredia. Un cubano, Menocal, es jefe de los ingenieros del canal de Nicaragua. En Filadelfia mismo, como en New York, el primer premio de las Universidades ha sido, más de una vez, de los cubanos.

 

Y las mujeres de estos "perezosos", "que no se saben valer", de estos enemigos de "todo esfuerzo", llegaron aquí, recién venidas de una existencia suntuosa, en lo más crudo del invierno: sus maridos estaban en la guerra, arruinados, presos, muertos: la "señora" se puso a trabajar: la dueña de esclavos se convirtió en esclava; se sentó detrás de un mostrador; cantó en las iglesias; ribeteó ojales por cientos; cosió a jornal; rizó plumas de sombrerería; dio su corazón al deber; marchitó su cuerpo en el trabajo; ¡éste es el pueblo "deficiente en moral!

 

Estamos "incapacitados por la naturaleza y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía en un país grande y libre". Esto no puede decirse en justicia de un pueblo que posee -junto con la energía que construyó el primer ferrocarril en los dominios españoles y estableció contra un gobierno tiránico todos los recursos de la civilización- un conocimiento realmente notable del cuerpo político, una aptitud demostrada para adaptarse a sus formas superiores, y el poder, raro en las tierras del trópico, de robustecer su pensamiento y podar su lenguaje.


La pasión por la libertad, el estudio serio de sus mejores enseñanzas; el desenvolvimiento del carácter individual en el destierro y en su propio país, las lecciones de diez años de guerra y de sus consecuencias múltiples, y el ejercicio práctico de los deberes de la ciudadanía en los pueblos libres del mundo, han contribuido, a pesar de todos los antecedentes hostiles, a
desarrollar en el cubano una aptitud para el gobierno libre tan natural en él, que lo estableció, aun con exceso de prácticas, en medio de la guerra, luchó con su mayores en el afán de ver respetadas las leyes de la libertad, y arrebató el sable, sin consideración ni miedo, de las manos de todos los pretendientes militares, por gloriosas que fuesen.

 

Parece que hay en la mente cubana una dichosa facultad de unir el sentido a la pasión, y la moderación a la exuberancia. Desde principios del siglo se han venido consagrando nobles maestros a explicar con su palabra, y practicar en su vida, la abnegación y tolerancia inseparables de la libertad.

 

Los que hace diez años ganaban por mérito singular los primeros
puestos en las Universidades europeas, han sido saludados, al aparecer en el Parlamento español, como hombres de sobrio pensamiento y de oratoria poderosa.

 

Los conocimientos políticos del común se comparan sin desventaja
con los del ciudadano común de los Estados Unidos. La ausencia absoluta de intolerancia religiosa, el amor del hombre a la propiedad adquirida con el trabajo de sus manos, y la familiaridad en práctica y teoría con las leyes y procedimientos de la libertad, habituarán al cubano para reedificar su patria sobre las ruinas en que la recibirá de sus opresores.

 

No es de esperar, para honra de la especie humana, que la nación
que tuvo la libertad por cuna, y recibió durante tres siglos la mejor sangre de hombres libres, emplee el poder amasado de este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado.

 

Acaba The Manufacturer diciendo "que nuestra falta de fuerza viril y de respeto propio está demostrada por la apatía con que nos hemos sometido durante tanto tiempo a la opresión española", y "nuestras mismas tentativas de rebelión han sido tan infelizmente ineficaces, que apenas se levantan un poco de la dignidad de una farsa".

 

Nunca se ha desplegado ignorancia mayor de la historia y el carácter que en esta ligerísima aseveración. Es preciso recordar, para no contestarla con amargura, que más de un americano derramó su sangre a nuestro lado en una guerra que otro americano había de llamar "una farsa". ¡Una farsa, la guerra que ha sido comparada por los observadores extranjeros a una epopeya, el alzamiento de todo un pueblo, el abandono voluntario de la riqueza, la abolición de la esclavitud en nuestro primer momento de libertad, el incendio de nuestras ciudades con nuestra propias manos, la creación de pueblos y fábricas en los bosques vírgenes, el vestir a nuestras mujeres con
los tejidos de los árboles, el tener a raya, en diez años de esa vida, a un adversario poderoso, que perdió doscientos mil hombres a manos de un pequeño ejército de patriotas, sin más ayuda que la naturaleza!

 

Nosotros no teníamos hessianos ni franceses, ni Lafayette o Steuben, ni rivalidades de rey que nos ayudaran: nosotros no teníamos más que un vecino que "extendió los límites de su poder y obró contra la voluntad del pueblo" para favorecer a los enemigos de aquellos que peleaban por la misma carta de libertad en que él fundó su independencia: nosotros caímos víctimas de las mismas pasiones que hubieran causado la caída de los Trece Estados, a no haberlos unido el éxito, mientras que a nosotros nos debilitó la demora, no demora causada por la cobardía, sino por nuestro horror a la sangre, que en los primeros meses de la lucha permitió al enemigo tomar ventaja irreparable, y por una confianza infantil en la ayuda cierta de los Estados Unidos; "¡No han de vernos morir por la libertad a sus propias puertas sin alzar una mano o decir una palabra para dar un nuevo pueblo libre al mundo!" Extendieron "los límites de su poder en diferencia a España". No alzaron la mano. No dijeron la palabra.

 

La lucha no ha cesado. Los desterrados no quieren volver. La nueva generación es digna de sus padres. Centenares de hombres han muerto después de la guerra en el misterio de las prisiones. Sólo con la vida cesará entre nosotros la batalla por la libertad. Y es la verdad triste que nuestros esfuerzos se habrían, en toda probabilidad, renovado con éxito, a no haber sido, en algunos de nosotros, por la esperanza poco viril de los anexionistas, de obtener la libertad sin pagarla a su precio, y por el temor justo de otros,
de que nuestros muertos, nuestras memorias sagradas, nuestras ruinas empapadas en sangre, no vinieran a ser más que el abono del suelo para el crecimiento de una planta extranjera, o la ocasión de una burla para The Manufacturer de Filadelfia.

 

 

Soy de usted, señor Director, servidor atento,

 

José Martí

New York, 21 de Marzo de 1889

 

José Martí: el asedio de un hombre grande

José Martí: el asedio de un hombre grande

 

Reinaldo Bragado Bretaña. Diario Las Américas. 27 de enero de 2004.

Las naciones se conforman de muchos y variados elementos. Uno de ellos es la talla de los hombres que las hicieron posibles. No podemos pensar en Estados Unidos, por ejemplo, sin que nos venga a la mente George Washington o Abraham Lincoln. Y así, cuando pensamos en los factores que tenían en contra los patriotas cubanos al intentar su total y definitiva independencia de España, comprendemos que se trataba de una labor propia de gigantes. Cuba, la última posesión del imperio español, era el refugio del orgullo de una metrópoli acosada por el arrollador paso de la historia que no le daba tregua. Estados Unidos, como nueva potencia, miraba con buenos ojos todo lo que en el mapa geopolítico del mundo pudiera convenir a sus intereses, de ahí que tomara parte en la guerra hispano cubana y se sentara en la mesa de los triunfadores. José Martí, en medio de esa época que le tocó vivir, fue ese humilde prisionero que se levantó en medio de un pueblo dividido y agotado por la reciente derrota en el intento independentista. El, con su capacidad para comprender sus condiciones históricas, fue uno de los elegidos que supo ver y, además, supo hacer: era un gigante en toda la extensión de la palabra. Cuba sin Martí sería una nación, pero no la misma.

El 28 de enero de 1853 nació en La Habana, capital de esa isla que aprendió a amar hasta el extremo de entregar su vida por ella. Como hombre de acción, salió de la reunión de La Mejorana -capítulo oscuro de nuestra historia- a una muerte directa en Dos Ríos. Tal vez nunca imaginó que en ese momento volvía a nacer para quedar por siempre en la memoria afectiva de la nación que ayudó a formar. Pero una característica a considerar, en el caso de Martí, es que su obra escrita -desde la poesía hasta el periodismo, incluyendo la oratoria- se destaca por un humanismo capaz de superar la más difícil de todas las pruebas, la del tiempo. Hoy, releyendo sus páginas, comprendemos hasta qué punto todos los cubanos tenemos algo de Martí. Sencillamente, lo queramos o no, todos arrastramos la marca indeleble de su pensamiento. Muchos pensadores del mundo quisieran tener su talla intelectual, su profundidad y gracia.

Y a nosotros, los exiliados políticos, nos viene a la mente su peregrinar por el mundo debido a que la libertad se le negaba en su propio país. Su trabajo cotidiano, su labor de orfebre buscando que fuera posible la batalla final por la independencia, nos recuerda mucho lo que hoy pasamos nosotros en el exilio. Es desgarrador el hecho de no tener patria y desear tenerla, recuperarla, soñar un único y permanente sueño repetitivo, el regreso. Para él también hubo un regreso que marcó su día final y el comienzo del último viaje de su vida, la permanencia de su ideario hasta el día de hoy.

Por mucho que avance la humanidad en el campo de la revolución científico técnica, por mucho que haga el mundo ante nuestros ojos sin que nos demos cuenta, hay hombres como Martí que habitan nuestro entorno desde siempre imprimiendo en el acontecer diario un hálito moral difícil de encontrar bajo las condiciones actuales. No nos queda otro remedio que recurrir al pasado, a hombres como Martí. A veces, cuando estudiamos la vida de patriotas de su talla, nos parece que la humanidad se está despedazando. Algunos aseguran que no, que siempre fue así y así seguirá siendo. De ser cierta esa aseveración, nos hacen falta muchos Martí para sobrellevar la vida tal y como hoy la conocemos.

La personalidad del Apóstol, en la Cuba actual, está asediada por la vulgaridad, el crimen, el atropello y la dictadura, todo lo contrario de lo que él predicó. Martí y la Cuba actual son categorías excluyentes. Nacimientos como el de él son escasos, y ése es uno de los defectos de la vida con los que tenemos que lidiar. Este nuevo aniversario de su natalicio nos sorprende enlutados, humillados y sin patria. Cada cubano lleva un crespón negro en su corazón. Algún día, tal vez liberada por el más insospechado verso sencillo, la paloma de la paz haga su vuelo sobre la patria. Montada en ella, de seguro, estará el mejor sueño que fue capaz de concebir José Martí. Será un sueño hermoso que nos alcanzará a todos y que, sin duda, se lo deberemos a él.

Cuba quiere un CAMBIO

Soy un joven cubano que tuvo que emigrar, porque en mi País, no hay futuro para jovenes como yo que solo desean trabajar por el futuro y el desarrollo del País.

He llegado a otro país, que me ha recibido calidamente, y en donde soy tratado como una persona.

En estos días todo emigrante cubano y algunos cubanos de la Isla que tienen acceso a la información están espectantes por lo que esta ocurriendo en nuestro País.

Cuba necesita un cambio, un cambio hecho por los propios cubanos y para los cubanos, un cambio que elimine toda la lacra corrupta que esta en las instituciones de un estado que no funciona. No queremos sangre, queremos un cambio pacifico que muchos dicen que puede tardar años, pero con más razón debemos empezar desde ahora.

Debemos unirnos todos los cubanos y llevar adelante ese cambio, para que las nuevas generaciones no tengan que pasar por los problemas que tenemos ahora, para que cuando en un preuniversitario un director pida levantar la mano para formar brigadas para golpear al pueblo y un estudiante no la levante, este estudiante no sea mirado como un ser extraño sino como una persona que defiende sus derechos.

Adelante cubanos,

¡VIVA CUBA LIBRE! 

Diciembre: de la Santa Bárbara hasta San Lázaro

Diciembre: de la Santa Bárbara hasta San Lázaro

Santa Bárbara

 

El día de Santa Bárbara se celebra cada año el 4 de diciembre. El pueblo cubano acude masivamente a visitar la pequeña iglesia del reparto capitalino de Parraga, uno de los dos santuarios en Ciudad Habana dedicado a esta mártir.

El día 4, durante el cual, mejor aun desde la noche del 3, los seguidores de la religión católica rinden honores a Santa Bárbara Bendita, mientras los practicantes de la religión yoruba lo hacen a Shangó

Hermoso y sencillo templo blanco con dos torres laterales con campana. En su interior, un gran salón con portones al frente y costados, ventanas intercaladas con otras bellas esculturas religiosas, un pasillo central que conduce al altar mayor y sobre este un crucifijo casi a escala natural. La gran Santa formada está debajo de la cruz, tiene su cuerpo cubierto por una capa roja resplandeciente de adornos dorados, su espada y su copa en las manos y la simbólica torre a la derecha.

Ambiente celestial con música sacra, velas encendidas, olor a incienso y de muchas flores traídas por sus devotos, el murmullo y su eco de los que rezan sentados y de rodilla, movimiento saturado de sacerdotes y monjas, previo preparativo de la misa de las seis de la tarde. Gente negra, mulata y blanca vistiendo algo rojo sobre su cuerpo. Ancianos y niños acompañados de menores. Turistas con cámaras de videos, mendigos de promesa y una pareja de recién casados con traje de cola y saco, depositaron flores a los pies de la imagen.

 

San Lázaro
El Santuario de San Lázaro en Rincón es uno de los lugares de mayor devoción en Cuba. Este sí que no tiene límites. No conocemos un cubano, sobre todo los hombres, que rechace la oportunidad de visitar este santuario. No una vez en su vida, no, cada vez que la oportunidad de hacer la peregrinación se presente todos dicen presente. En frío, sí son muchos los que se hacen los desinteresados, pero si de verdad el viaje se da, hasta en el techo del carro se enganchan.

Se celebra el día de San Lázaro el 17 de diciembre. La víspera la muchedumbre, de no menos de 15 mil devotos aunque hay quienes elevan esta cifra a los seis dígitos y si las facilidades en Cuba fueran un poco más hospitalarias nosotros no lo dudaríamos, esperan las doce de la noche con devoto fervor. Realmente, nos cuentan que desde el 15 de diciembre ya la cosa en la zona es seria, llegando a pararse por completo el tráfico automovilístico por varios kilómetros.

Esta pequeña iglesia, en dimensiones físicas poco más que una ermita, se halla en el pueblo de Rincón, muy cerca de Santiago de las Vegas. Próximo al santuario se encuentra el sanatorio de leprosos. Dentro del santuario, además de la iglesia, hay un manantial o pequeña fuente. También dentro del santuario hay un pequeño parque para automóviles.

La iglesia es católica pero muchas de las personas que visitan este santo lugar no necesariamente van a adorar al San Lázaro de quien allí tienen una imagen. Como en cuestiones de fe realmente son pocos los que de verdad saben, y definitivamente nosotros no estamos incluidos en ese selecto grupo, no vamos a entrar en muchos detalles. Sólo presentar el dato que muchas de las personas que allí visitan es a una deidad de la Regla de Ocha, Babalú Ayé, a quien van a rendir tributo.


Babalú Ayé es representado por el San Lázaro de las muletas; al que acompañan dos fieles perros. Ya esta imagen no se ve en las iglesias católicas porque de acuerdo a la religión de Roma esta persona nunca existió. Esa imagen es la visualización del personaje en una de las parábolas de San Lucas. Pero es la imagen que la Religión de Ocha designó a Babalú Ayé y a la que se le atribuyen un sinfín de milagros.


Babalú Ayé, que para los creyentes de la Regla de Ocha es uno y el mismo que el San Lázaro de las muletas, es la deidad a quien se le ruega para el saneamiento de las enfermedades de la piel y de las enfermedades contagiosas incluyendo las epidemias. Tenemos entendido que es sumamente milagroso pero si le hace una promesa tiene que cumplirla, porque San Lázaro es muy bueno pero muy firme y no acepta la desobediencia. Esta deidad es el patrón de los perros, sobre todo aquellos que no tienen dueño, los callejeros. Si no quiere problemas con Babalú Ayé, no maltrate a esos animalitos.

LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA CUBANA

LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA CUBANA

  No importa la educación, estudios, cultura y finura que pueda tener
un cubano, no puede evitar que en determinados momentos se le escapen
frases y palabras que lleva muy hondo escondidas en el cerebro, en la
sangre y en el corazón, tales como:

  "Al más pinto de la paloma / que uyuyo es el tipo ese / está
acoquinado / se formó el titingó/ tiene una ñañara/ pa¹ su escopeta /
ese niño es jiribilla / parece un cocomacaco / aquí en el
tibiri-tabara / ese es cacafuaca / allá va eso/ está pasando más
trabajo que un forro de catre/ no arrugues que no hay quien planche /
quitate que te tumbo".

  Y cosas como: "Chico, no jorobes más / es un punto filipino / es
carcañal de indigena / dale pirey / buche y pluma na'ma, eso eres tú /
déjate de cancaneos y habla claro / es retama de guayacol / hoy tiene
el moño virado, y en un final quiquiribu-mandinga"...

  "Le chupa el rabo a la jutía / esa gente me hicieron un fu / ese hijo
mio es cagaíto a mi / le parto la siquitrilla / ese está turulato / le
cayó carcoma / hay un run-run / pero a mi plin / chapéa bajito / le
metieron el cuchillo hasta donde dice collín".

  "Le ronca el merequetén / tiene la mollera abierta / lo sabe hasta el
pipisigayo / le sueno un simbombazo / le dio la patá a la lata / yo no
quiero tiqui-tiqui ni taca-taca / ese es un socotroco / y es un
marrullero / está en la fuacata / en eso yo soy el papaupa"..

  Y se nos escapa decir: "Es un esqueleto rumbero / es un simplón / se
está comiendo un cable / tiene un jipío / es un paquetero / está
guillao / le tiró una ronconada. / esa es una fletera mala / ese es un
curda / chico, me estás sapeando / es un churriburri / está tullído /
lo hizo de guille tén /es muy fulastre / le traquetea / tiene un
empacho / le dio en la misma cocorotina / eso es más viejo que andar a
pie/ siooooo!".

  "Está tirando un majá / te queda pintaíto / sambuyo,sambuyo .. suelta
lo que no es tuyo / se ñamaba/ con todos los hierros / es un picúo /
fo que peste / ese es un gallito qui-qui-ri-qui / está matungo / ni ji
ni ja / es una parguera / se la comió / está loquibambio / es un ñame
con corbata"...

  "A mi eso me es antiflogitinico y antiespasmódico / es un sopenco /
es un sanguango / es un cazuelero / es un niño bitongo / lo voy a
mangar / es un bobo de la yuca/ hazlo de Guillermón Moncada / le sonó
un sopapo / se están dando tremendo mate/ solo le queda el casco y la
mala idea / le zumba el mango / le dio una sirimba/ ese huevo quiere
sal /no me da ni frio ni calor"...

  "Tiene un chichón en la chola / dejate de ñoñerías / es un postalita
/ se quedó sin plumas y cacare ando / es un fañoso / sigue con la misma
matraquilla / se mató como Chacumbele / se desguavinó / voló como
Matías Pérez/ es un masaboba / de eso sabe conquile / qué pasó,
batibiri / se le escapó a Tamakún por debajo del turbante"

  "Es un cobero/ es un guataca / chúpate esa / ni fu ni fa/ es una
chancletera / está cayendo un chin-chin / es un jorocón / le está
dando a la sinhueso/ es un bemba e¹trapo / sabe más que las bibijaguas
/ tirale una trompetilla / eso es del tiempo de Ñañaseré / tiene
guayabitos en la azotea / me fajo hasta con Mazantín el torero y ahí
namá /no sabe ni pitochi.."...

  "Eso es rinquincalla y diente de perro / está tangueado / le patina
el coco / está todo despetroncado / se formó un salpafuera tremendo /
se rajó como una caña brava / come lo que pica el pollo/ ese tipo es
un arado/ saoco la tumbadora/ te peinas o te haces papelillos/ está
dando tremenda muela/ es un paragüero/ de eso ni jota vallés/ parece
un mamarracho/ es un sangripesao/ a ese le falta un tornillo/ ese tipo
está trocao/ tengo una
  salación encima de tres pares/ y... hasta que el manco eche dedos"...

  Y, siempre llega ese momento tan cubanísimo en que tenemos que decir:
"Este señor que está aquí atrás", y se nos escapa un sonoro:
"Etequetacatra"...

  Y para terminar en "cubano" : CHIRRIN-CHIRRAN este cuento se ha
acabado...

 

EL PROFETA habla de los cubanos

Desde una roca en el puerto, El Profeta contemplaba la blanca vela de la nave que a su tierra habia de llevarlo. Una mezcla de tristeza y alegría inundaba su alma. Por nueve años sus sabias y amorosas palabras se habian derramado sobre la población. Su amor lo ataba a esa gente. Pero el deber lo llamaba a su patria. habia llegado la hora de partir. Atenuábase su melancolía pensando que sus perdurables consejos llenarían el vacio de su ausencia.

Entonces un político de Elmira se le acercó y le dijo: Maestro, háblanos de los cubanos.

El Profeta recogió en un puño su alba túnica y dijo:

"Los cubanos están entre vosotros, pero no son de vosotros. No intentéis conocerlos porque su alma vive en el mundo impenetrable del dualismo. Los cubanos beben de una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen con su música. Los cubanos toman en serio los chistes y hacen de todo lo serio un chiste. Y ellos mismos no se conocen."

"Nunca subestimeis a los cubanos. El brazo derecho de San Pedro es cubano, y el mejor consejero del Diablo es también cubano. Cuba no ha dado ni un santo ni un hereje. Pero los cubanos santifican entre los heréticos y heretizan entre los santos. Su espíritu es universal e irreverente. Los cubanos creen simultáneamente en el Dios de los católicos, en Changó, en la charada y en los horóscopos. Tratan a los dioses de tú y se burlan de los ritos religiosos. Dicen que no creen en nadie, y creen en todo. Y ni renuncian a sus ilusiones, ni aprenden de las desilusiones."

"No discutais con ellos jamás. Los cubanos nacen con sabiduría inmanente. No necesitan leer, todo lo saben. No necesitan viajar, todo lo han visto. Los cubanos son el pueblo elegido ... de ellos mismos. Y se pasean entre los demás pueblos como el espíritu se pasea sobre las aguas."

"Los cubanos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia, y en grupo por su griteria y apasionamiento. Cada uno de ellos lleva la chispa del genio, y los genios no se llevan bien entre sí. De ahí que reunir a los cubanos es fácil, unirlos imposible. Un cubano es capaz de lograr todo en este mundo menos el aplauzo de otro cubano."

"No les hableis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura, y los cubanos son hiperbólicos y desmesurados. Si os invitan a un restaurante, os invitan a comer no al mejor restaurante del pueblo, sino "al mejor restaurante del mundo". Cuando discuten, no dicen "no estoy de acuerdo con usted", dicen "usted está completa y totalmente equivocado".

"Tienen una tendencia antropofágica. "Se la comió", es una expresión de admiración, "comerse un cable", señal de situación crítica y llamarle a alguien "comedor de excrementos", es su mas usual y lacerante insulto. Tinen voluntad piromaníaca, "ser la candela" es ser cumbre. Y aman tanto la contradicción que llaman a las mujeres hermosas "monstruos" y a los eruditos "bárbaros"; y cuando se les pide un favor no dicen "si" o "no", sino que dicen "sí, como que no".

"Los cubanos intuyen las soluciones aún antes de conocer los problemas. De ahí que para ellos "nunca hay problema". Y se sienten tan grandes que a todo el mundo le dicen "chico". Pero ellos no se achican ante nadie. Si se les lleva al estudio de un famoso pintor, se limitan a comentar "a mí no me dió por pintar". Y van a los médicos, no a preguntarles, sino a decirles lo que tienen."

"Usan los diminutivos con ternura, pero también con voluntad de reducir al prójimo. Piden "un favorcito", ofrecen "una tacita de café", visitan "por un ratico", y de los postres solo aceptan "un pedacitico". Pero también a quien se compra una mansión le celebran "la casita" que adquirió, o "el carrito" que tiene a quien se compró un coche de lujo."

"Cuando visité su isla me admiraba su sabiduría instantánea y colectiva. Cualquier cubano se consideraba capaz de liquidar al comunismo o al capitalismo, enderazar a la América Latina, erradicar el hambre en Africa y enseñar a los Estados Unidos a ser potencial mundial. Y se asombran de que las demás gentes no comprendan cuan sencillas y evidentes son sus fórmulas. Así, viven entre ustedes, y no acaban de entender porque ustedes no hablan como ellos."

Habia llegado la nave al muelle. Alrededor del Profeta se arremolinaba la multitud transida de dolor. El Profeta tornose hacia ella como queriendo hablar, pero la emoción le ahogaba la voz. Hubo un largo minuto de conmovido silencio. Entonces se oyó la imprecación del timonel de la nave: "Decídase, mi hermano, dése un sabanaso y súbase ya, que ando con el schedul retrasao."

El Profeta se volvió hacia la multitud, hizo un gesto de resignación y lentamente abordó la cubierta. Acto seguido, el timonel cubano puso proa al horizonte.

Abuelito, Mira ¡ Esto es Cuba!...

Abuelito, Mira ¡ Esto es Cuba!...

Mira, abuelo, tengo una sorpresa para ti, en la escuela me pidieron que escribiera " algo " y yo escribí de tu Cuba.

Escucha abuelito:

"Cuba es una palabra SAGRADA. Es la palabra que más yo he escuchado en mi vida. Si mal no recuerdo las primeras palabras que escuché al salir del vientre de mi madre fueron las de mi abuelo gritando: "¡Carajooo, llegó al mundo otro cubano!...

Cuba es una palabra que cuando el noticiero la menciona yo sé que me tengo que quedar callado y si no me callo tengo que escuchar a toda la familia regañándome y diciéndome:

"¡ Cállese la boca, muchacho, que están hablando de Cuba!..."

"Y si en la televisión americana la palabra QUIUBA ya yo sé que tengo que escuchar y estar listo para traducir, porque el abuelo inmediatamente, como un resorte, me va a preguntar: "A ver, a ver, qué están diciendo de Cuba, chico?..."

" Pero a mí alrededor Cuba no es una palabra, Cuba es como un credo, como una religión. Tal parece que todos en mi casa a Cuba en un altar. Cuba es una obsesión. Yo me imagino que hasta el agua bendita de las Iglesias debe de venir de algún río de Cuba. Y con lo fuerte que es mi abuelo, con lo mucho que me a repetido en mi vida que " los hombres no lloran", él llora cada vez que menciona a Cuba".

" Cuba es como una sombra que me sigue a todas partes, Cuba está en las conversaciones, en las discusiones, en las fiestas, en los velorios, en los periódicos que lee mi abuelo, en forma de islita en una cadenita que me regaló mi abuelita, y hasta en la fiesta de quince años de mi hermanita se hablo mucho de Cuba".

"Tener la sangre cubana, esa que tanto mi abuelo me dice que yo tengo, es muy bueno, porque me permite ir a McDonal's y a Burger King, y después llegar a la casa y comerme una croquetas y una papas rellenas, puedo disfrutar de la música de aquí y al mismo tiempo me encanta cuando escucho a Celia Cruz diciendo: "¡Azucaaaaaa!"...

"Mis compañeros de colegio tienen una sola patria, yo tengo dos: la mía y la de mis abuelos. "Ellos tienen sus héroes nacionales, yo tengo los míos y los de mis abuelos. Es más, mis compañeros de colegio ni el privilegio de saber quienes fueron José Martí, ni Antonio Maceo, Ni Máximo Gómez. y yo si sé quienes fueron porque mi abuelo me lo ha enseñado"... "Y yo tengo, por ser cubano, según mi abuelita, tres santos: San Lázaro, Santa Bárbara y la Caridad del Cobre que me cuidan hasta de un simple catarro"...

"Qué dónde esta Cuba?. Si ustedes le preguntan a mi abuelo él se señalará con el dedo índice a su pecho. Ahí está Cuba: ¡En el corazón de mi abuelo!.

Pero mi abuelo y yo no siempre estamos de acuerdo en lo que es Cuba... Para mí Cuba es José Canseco y para él es Orestes Miñoso, para mí Cuba es Andy García y para él es Cesar Romero, para mí Cuba es Gloria Stefan y para él es Olga Guillot, para mí Cuba es Willy Chirino y para él Barbarito Diez. Para mí Cuba es "la Salsa". Para él Cuba es rumba y guanguancó.

"Cuba, según el mapa de este colegio esta en el Caribe, pero la verdad es que Cuba está en mi hogar, Cuba esta dentro del refrigerador de mi casa, Cuba está en el patio de mi casa en las matas de aguacate y de guayaba que sembró mi abuelo, Cuba está en el lunch que me prepara mi mamá y Cuba esta en el café que cuela mi abuela"...

"Y no sé la calificación que recibiré con esta composición, pero no importa, yo estoy contento porque estoy seguro de que mi abuelito con lágrimas en sus ojos me dará una A"

Y el abuelo sonriente y orgulloso le responde: "¡No, no voy a llorar, y no solamente te doy una A sino que te doy un abrazo, coño!"...

"Domitila, vieja, ven acá para que escuches lo que escribió MI NIETO!"...

 

¿Abuelito qué cosa es Cuba?

¿Abuelito qué cosa es Cuba?

Abuelo el nieto pregunta: ¿Qué cosa es Cuba?

Y el abuelo le responde: Okay, pero no corras, siéntate tranquilito por unos segundos, que yo te voy a explicar

Cuba no es el Quetzal Guatemalteco, ni el Águila Americana. Cuba es un Tomeguín del Pinar.

Cuba no es Rock and Roll ni Tango ni Merengue. Cuba es Rumba, Cuba es Guaracha, Cuba es Son y es Danzón.

Cuba no es un sueño mío, Cuba es una realidad, Cuba es algo que aunque creas lejos, está muy cerca. Mira, toca mi corazón y sentirás los latidos de Cuba

Cuba es mi madre, Cuba es la madre de tu padre y la tuya propia. Cuba es mi cuna. Cuba es hoy, mañana y siempre. Cuba es el pasado, Cuba es el presente, y Cuba es el futuro.

Cuba no es Fidel Castro, Cuba es Maceo, es Martí, es Máximo Gómez, es Pedro Luis Boitel, es Vicente Méndez. Cuba no es de los esclavizadores sino de los que un día romperán sus cadenas.

Cuba es un gallo que desde la campiña oriental nos despierta cada mañana. Cuba es Ron, es Tabaco, es Azúcar, es las Mulatas de Fuego en el Tropicana. Cuba es una Fijación Mental. Cuba está en un Bolero, en un Olor, en un Suspiro y en las Lágrimas que a veces puedes ver rodar por mis mejillas

Cuba es un Cielo Azul como el que nunca tú has visto. Cuba es Temporal y es un Arco Iris.

Cuba es Quintín Banderas y Calixto García.

Cuba no es ni Negra, ni Blanca, ni Mulata. Cuba es un Arado, un Bohío, un Himno, un Escudo, una Bandera y un Machete Mambí.

Cuba no es Washington, ni es Moscú, ni es París, ni es Madrid. Cuba es Varadero. Cuba es el Salto del Hanabanilla. Cuba es un guajiro gritando: Coge el trillo Venao.

Cuba no es saber decir:Coño, Cuba es saber decir: ¡Patria!, pero si quieres usar la palabra Coño utilízala nada más que para decir: ¡Yo soy Cubano, Coño!

Cuba es una historia. Cuba es miles de páginas de historia anegada con mucha sangre de cubanos, para que tu puedas tener el orgullo de decir; por mis venas corre sangre cubana.
Por mis venas corre la misma sangre de mi padre, y la misma sangre de mi abuelo y la misma sangre de Ignacio Agramonte'

Cuba no es solamente una isla. Cuba es Monumento, Cuba es Altar. Y no basta tener a Cuba en el pensamiento, hay que ponerla en un Pedestal. Y no basta con tenerla de adorno en el ojal del traje, hay que llevarla en el alma y dentro de nuestro ser.

Ser cubano es un Derecho, ser cubano es una Religión. Ser cubano no es una obligación, ser cubano es una Bendición de Dios.

Cuba es Celia Cruz gritando: Azucaaaa, Cuba es Ajiaco, Cuba es Quimbombó y Malanga Amarilla.

Todo me recuerda a Cuba. Cuba está en el sándwich y la media noche que me como, en el Ironber y la Materva, en el pastelito de guayaba , en una Mariposa volando a mi alrededor , en una Vieja Canción de Ñico Membiela y en un chiste de Alvarez Guedes

Cuba es la Protesta de Baraguá. Cuba es el Grito de Baire. Cuba es el Grito de Yara.

Cuba es: La Tierra más hermosa que ojos humanos han visto, como dijera Cristóbal Colón.

Cuba es el Indio Hatuey, Cuba es Playa Girón, Cuba es el 20 de Mayo de 1902

¡Si! Cuba es Fiesta, Pachanga, Carnaval y Ron Bacardí. Pero Cuba también es: Miles y miles de Mártires Caídos desde 1492 hasta el año 2001

Cuba es: Un tesoro escondido que yo quiero encontrar. Sé que está ahí pero no lo puedo tocar. Y si tu abuelo muere sin ese tesoro, no llores. Levanta la frente y ante su tumba promete: ¡Que tú lo vas a buscar! ¡que tú lo vas a encontrar! ¡y que tú lo vas a rescatar!

Y con lágrimas en los ojos el nieto responde:
Okay abuelito.
Can I play now?